Hay una vieja historia acerca de un joven quien vino
con Sócrates para ser instruido en oratoria y hablar en público. En el momento
en que el joven fue presentado al gran filósofo, comenzó a hablar sin parar. Sócrates
no pudo pronunciar una sola palabra.
Finalmente
calló al joven poniendo su mano sobre su boca. "Joven", dijo Sócrates,
"te cobraré tarifa doble por mi entrenamiento". El joven dijo, "¿tarifa
doble?, ¿Por qué harías algo así?" Sócrates respondió: "Porque
para hacerte un buen líder, te tendré que enseñar dos ciencias. Primero,
debes aprender la ciencia de controlar tu lengua. Entonces podrás aprender la
ciencia de usarla correctamente".
Los buenos líderes, y los buenos esposos y esposas
son siempre buenos escuchas. Así es como ellos aprenden. Desgraciadamente, una
razón por la que a menudo no tenemos oídos alertas, ¡Es porque tenemos la
boca abierta!
¿Te has
preguntado por qué Dios nos dio dos oídos y sólo una boca? ¡Él quiso
que el hombre escuche el doble de lo que habla! La Biblia dice, "Por esto,
mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo
para airarse" (Santiago 1:19).
El hecho es que si seguimos las dos primeras reglas de este versículo, la tercera parte es automática. Cuando somos prontos para escuchar y lentos para hablar, seremos lentos para airarnos. Estudios demuestran que hay cuatro estilos básicos de escuchas:
El Escucha Juzgador.
Esta persona tiene su mente preformada y no quiere confundirla con los hechos. Es crítico, negativo y prejuiciado. 17% de la población cae en esta categoría.
El Escucha Interrogador.
Esta persona piensa que ser buen escucha consiste en disparar continuamente preguntas a la otra persona. Preguntas que podrían parecer importantes pronto se hacen irrelevantes. 26% de toda la gente usa este enfoque.
El escucha consejero.
Mucha gente cae en esta categoría (35%). Ellos escuchan sólo lo suficiente para hacer una pronta valoración y entonces hacer lo que ellos realmente quieren hacer - dar un consejo no pedido. El problema con este enfoque es que estás tan ocupado pensando qué consejo dar, que realmente no estás escuchando. No estás escuchando cada cosa que te están diciendo.
El Escucha Empático.
Este estilo es usado por el 22% de la población, pero es por mucho el más efectivo. Escuchas para capturar el sentimiento de la persona que estás escuchando, no solo el contenido de sus palabras. Pones atención al tono, las expresiones faciales y el lenguaje corporal.
Trata
de escuchar con tus ojos esta semana. Aprenderás algo nuevo
y podrás llegar a ser un mejor amigo y un mejor conyuge.