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Origen.

Analizando etimológicamente la palabra ecumenismo, vemos que proviene de la palabra griega “oikouméne” que significa “mundo habitado”.



Revisando el término históricamente, sería el emperador romano, quien usara este término relacionándolo con la labor de los obispos en la oikouméne y por ende del imperio. Este es el origen del adjetivo “ecuménico”, el cual es sinónimo de “universal”. Personalmente ó a través de sus delegados el emperador supervisaba el curso de los debates, sin intervenir de manera directa - por lo menos en principio- en las discusiones, dejando las decisiones teológicas a los obispos.

Es por ello que, posteriormente el uso del término “ecuménico” sería utilizado para referirse a todo concilio o consejo (council en inglés).

Bíblicamente, encontramos el uso del término ecumenismo, en diversos pasajes del Nuevo Testamento, en la versión griega: Mateo 24:14; Lucas 2:1; 4:5; 21:6; Hechos 11:28; 17:6.31; 24:5; Romanos 10:18; Hebreos 1:6; 2:5; Apocalipsis 3:10; 12:9; 16:14. En el libro de Hechos 15, cuando se habla de la Concilio/Asamblea de Jerusalén, del cual se desprenden tres características a considerar:

- Representatividad de toda las iglesias o comunidades eclesiales.
- Presencia del Espíritu Santo (ref. Mateo 18:20).
- Unanimidad en las decisiones a aplicarse en la vida de la Iglesia.


Es decir, no es algo técnicamente malo, pero debemos decir que bíblicamente se trata de las iglesias apostólicas primitivas del Señor, eran iglesias de una misma doctrina, un mismo Señor. Eran iglesias donde la verdad habitaba, la justificación por Fe en el Señor Jesucristo era la doctrina que imperaba.

 

¿Entonces por que  los verdaderos Cristianos, no estamos de acuerdo con el ecumenismo?

 

Lo extraordinario de las profecías bíblicas es que anuncia para los tiempos del fin, pocos años previos a que regrese Jesucristo, el levantamiento de un reino mundial, que se establecerá de una manera totalmente fuera dé lo común; no por conquistas de un guerrero ni el liderazgo de un hombre prominente, sino por alianzas humanas.

En Ap. 17:12,13 explica que diez cuernos, representados por diez reyes, estarán de acuerdo para un mismo propósito, cuando estén constituidos como alianza internacional, entregaran todo el poder y la autoridad a un solo hombre, el gran emperador, el cual la Biblia designa como "la bestia", o el anticristo.

En Ap. 13 se revela mucho mas acerca de este imperio mundial unificado y su prominente líder. Este hombre operara por poderes satánicos, llegara a exigir que el mundo lo adore, teniendo un colaborador a su lado que la Biblia llama "la otra bestia" (11). Este será promotor y ejecutor de la autoridad del nuevo jefe mundial, engañara al mundo con falsas señales, exigiendo la adoración de la bestia. Además poseerá un dominio sobre la economía mundial, obligando a marcar la mano o cabeza, con tal de que nadie puede vender o compra sin esa marca.

Entre estos acontecimientos de unificación globalizada, la Palabra de Dios enseña claramente que los hombres se unirán, cansados de los conflictos buscando la Paz, pero precisamente cuando esa Paz unificada se logre sobrevendrá el mal (1Tls 5:3). Como el sistema político mundial se vera unificado, al igual que su economía, cuanto mas la religión, y el ECUMENISMO, será la religión oficial de este reino liderado por el anticristo. Este emperador lograra con seductora autoridad, dominar toda lengua, tribu, pueblo y nación. La Palabra enseña a esta religión como la gran Babilonia, la cual se embriago con la sangre que ella mismo derramo y el equivalente de Babilonia es Roma.

"La unidad -dijo Benedicto XVI- es un don de Dios y fruto de la acción de su Espíritu. Por eso, es importante rezar. Cuanto más nos acercamos a Cristo, convirtiéndonos a su amor, más nos acercamos también los unos a los otros"."El camino de la unidad de los cristianos es ciertamente largo y no fácil, pero no hay que desanimarse sino seguir recorriéndolo, contando con la ayuda de Cristo", dijo el Santo Padre, añadiendo después que a lo largo de los años había notado durante sus encuentros con los representantes de las iglesias y comunidades eclesiales y "de forma conmovedora en el encuentro con el patriarca ecuménico Bartolomé I en Estambul, cuánto se siente el deseo de unidad. (...) Esta experiencia y otras similares han dilatado la esperanza en mi corazón".
 

"Porque la unidad de los cristianos es el gran sueño de Cristo, el deseo de esa unión debe penetrar la fe de la Iglesia; debe reflejarse en la actitud concreta de fe de todo cristiano-católico e influir en su actuar. A pesar de todo, es más lo que nos une que lo que nos divide."

 

El Señor aclaro "No todo el que me dice: Señor, Señor entrara en el reino de los Cielos" Mt.7:21. "Por que me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo" Lc. 6:46.

 

 

 

 

 

 

 

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