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Golpeando al firme

Cierta ves Juan iba caminando por el campo cuando de pronto ve a un pueblerino bajándose de su carreta tirada por dos caballos, ya que se había atascado en un pozo que lo tomo distraidamente.

Mientras se acercaba veía como el hombre comenzaba a golpear duramente al caballo de la izquierda, mientras que al de la derecha, nada le hacia. Al llegar al lugar, Juan se para por un instante, confundido ya que este hombre seguía golpeando al mismo caballo de la izquierda sin hacer nada al compañero. De repente el caminante le dice -Señor, ¿quiere que lo ayude?-. Mientras el interlocutor agradecido le contesta -Si hijo agarra aquel machete de madera y ayúdame a golpear este caballo, pero no le hagas nada al otro.- lo cual Juan le preguntaba, por que azotaba un solo caballo. Lo que el pueblerino le contesta -Este al que le pego es el único que puede tirar y ser capaz de salir del pozo, el otro es inútil,  por esto que le pego al de la izquierda para motivarlo y hacer fuerza.

Y es así como el Señor hace con los que le sirven y trabajan duramente. Cuantas veces te has sentido herido por comentarios o exhortaciones, y diciéndote dentro tuyo -Pero por que yo que trabajo fielmente a veces siento que son mas duros conmigo, que con el otro que ¡NO HACE NADA!- Y esto es una gran realidad. Pero así hace el Señor con nosotros El sabe muy que somos capaces o estamos con el deseo de servirle y por eso nos exhorta. El Señor tristemente sabe que tal ves del otro hermano al que no se le reprocha nada, tampoco El puede Esperar nada. A veces el Señor es así por que como aquel caballo de la izquierda quiere que rindamos ciento por ciento, sabiendo que depende de nosotros, nada mas. Que privilegio es que Dios nos halla delegado actividades y obras y Que El mismo descanse confiado en que cumpliremos fielmente.

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