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AFILA TU HACHA

 

Un joven se acercó al capataz de una cuadrilla que talaba árboles y le pidió trabajo. “Eso depende”, dijo el capataz, “déjame ver cómo talas este árbol”. El joven se adelantó y con destreza taló un gran árbol. Impresionado, el capataz exclamó: “¡Puedes comenzar el lunes!”

Pasaron el lunes, martes, miércoles, jueves, pero el jueves a la tarde el capataz se acercó al joven y le dijo: “Puedes pasar a cobrar cuando te retiras hoy”. Sorprendido, el joven repuso: “Creí que pagaban los viernes”.

“Sí, normalmente lo hacemos. Pero te despedimos hoy porque has talado cada vez menos. Nuestros registros muestran que caíste del primer puesto el lunes al último hoy”.

“Pero trabajo duro”, objetó el joven, “llego primero y salgo último, ¡hasta trabajo durante los descansos para merendar!”

El capataz, al ver la integridad del joven, pensó un momento, luego preguntó: “¿Estuviste afilando el hacha?”

El joven repuso:

“¡No, señor, estuve demasiado ocupado para hacerlo!”

Autor Desconocido.

 

 Nuestras vidas son así. A veces trabajamos tan duro que no nos tomamos tiempo para “afilar el hacha”. En el mundo de hoy parece que todos están más ocupados que nunca, pero más infelices que nunca. ¿Por qué será eso? ¿Será porque nos olvidamos de mantenernos afilados? No hay nada malo con actividades y trabajar duro. Pero Dios no quiere que estemos tan ocupados que descuidamos las cosas realmente importantes en nuestras vidas, como orar, leer y estudiar las Escrituras, y escuchar esa “voz queda y apacible de Dios”.

Todos necesitamos tiempo para relajarnos, para pensar y meditar, para aprender y crecer. Si no nos tomamos tiempo para afilar el hacha, nos volveremos romos y perderemos nuestra efectividad en el ministerio y testimonio para Cristo. Te animo a pasar tiempo con el Señor. Vierte tu corazón ante Él, confiesa tus pecados, pídele a Él que te guíe y conduzca al mejor lugar donde Él quiere que estés. Entonces verás que Dios responderá fielmente a tus oraciones y te refrescará desde adentro hacia fuera. Alaba al Señor por Su bondad y misericordia que ofrece gratuitamente a cada uno de nosotros.

 Lee y medita en estas escrituras:

Josué 1:8: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien”.

2 Crónicas 7:14: “Si se humillare Mi pueblo, sobre el cual Mi nombre es invocado, y oraren y buscaren Mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces Yo oiré desde los cielos y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.

Deuteronomio 8:18: “Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque Él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar Su pacto que juró a tus padres, como en este día”.

Isaías 40:29-31: “Él da esfuerzo al cansado y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán”.

 ENVIADO POR REGARVIE@IMAGEN1.COM.AR


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