Rumbo a la esperanza
Nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. (2Cor. 3:18)
El numero de suicidios nunca fue tan elevado como ahora. La palabra estrés se escucha por doquier. La alta tasa de desempleo, el desmoronamiento los modelos tradicionales familiares, la perdida de valores caracterizan al mundo.
Lo seguro se4 desploma: llegamos al fin de la civilización .
Este tiempo, presenta un problema para nuestra fe. Pero tengamos confianza en Dios, ya que la época cambia, pero Dios, no.
Nuestra sociedad cultiva el desencanto, ya que no tiene esperanza, esta es el resultado de la plena confianza en el Señor, quien nos ama sin cansarse nunca. En medio de la incertidumbre, el es la certeza de un porvenir glorioso. ¿Que debemos hacer?. Depositar nuestra confianza en El, traerle nuestras dudas, ansiedades, problemas y pecados. Nuestro gran Dios y Salvador quiere ocuparse plenamente de nosotros, ya que nos ama mas que cualquier padre terrenal.