El siervo libertado
El escritor ruso L. Tolstoi (1828-1919) cuenta la historia de un siervo ruso que había sido liberado de la servidumbre. Como pago por sus fieles servicios, debía recibir toda la tierra que pudiera rodear caminando en un DIA.
El hombre se puso a caminar rayando el alba, no descanso en todo el DIA, incluso comía caminando para no perder tiempo. A medida que pasaba el día, mas terreno se agregaba a las posesiones del futuro dueño. Yendo hacia el occidente, el sol dio alas a sus pasos: este prado, este bosque debían pertenecerle. Con el sol poniente llego a su punto de partida. Una sensación de felicidad inundo su pecho -Todo esto me pertenece-se dijo. Entonces cayo fulminado por un ataque al corazón. Tolstoi termina su narración, diciendo: -Cuan poca tierra necesita un ser humano, seis pies debajo del suelo.
Esta historia nos recuerda a las palabras del apóstol Pablo "Nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada nos podremos sacar". Cuantos seres humanos olvidan que inevitablemente legara el momento en que deberán dejarlo todo, cualquiera sea la meta que deseaban alcanzar, y esto puede ocurrir repentinamente.
Por eso no debemos afanarnos y centrarnos en las cosas terrenales de este mundo, si no mas bien miremos las celestiales, las eternas. Esta vida es corta, pero la eternidad, quien puede medirla, cuanto mas sin Dios. Por eso Jesús vino a la Tierra para Salvarte y perdonarte, cree en El, confiésale tus pecados y llenara tu vida. El nos ama mas de lo que cualquier persona en esta tierra puede hacerlo. El te esta llamando es tu invitación.